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Mis inicios en el Romance 3. Este es el tercero de tres artículos pensados para que puedas conocerme mejor. Para contarte cómo fueron mis inicios en el Romance. Y con este, se cierra el trío de artículos sobre mis lejanas-primeras publicaciones.

Con EN AGUAS EXTRAÑAS, Fue la primera vez que quedé finalista en el Premio Vergara y, como me ocurría en aquella época, era una novela pensada para papel y no para digital. Las diferencias son importantes, porque se escribe y se lee de forma diferente.

En fin, la cuestión es que una de las críticas más habituales fue la de «demasiados barcos» y supongo que con razón jaja. Pero de verdad, ¡cómo me hubiera gustado viajar en la Flota de Indias!

A día de hoy, no sé si hice bien en publicarla de este modo. No es una novela para divertirse sin más, como lo fue ¡Piratas! de Laura Esparza, que salió a la vez y causó furor. Era divertida, porque no tenía más intención que esa, ni siquiera tenía rigor histórico alguno.

¡No es una crítica! A mí me encantó esa novela, muy divertida. Además, Laura es también de Bilbao y me encantaría que siguiera escribiendo. Y esto es novela, no un curso de Historia, cada autora cuenta las cosas como quiere.

Simplemente es así: en digital, sobre todo cuando la lectora espera romance-romance-romance, prima lo divertido sobre una documentación exahustiva o una trama muy elaborada. Lo aprendí en ese momento.

Por eso, las otras novelas con las que quedé finalista en el Vergara siguen en un cajón, aunque una de ellas saldrá en Ediciones B en primavera de 2023 si todo va bien. En papel. A ver qué pasa (y si me tengo que comer mis conclusiones jaja)

Por cierto, por aquel entonces quería impulsar el romance de época ambientado en nuestro país. Por eso escribí novela de españoles aquí y en el Nuevo Mundo. Es posible que eso no influyera mucho, pero no creo que ayudase a vender, tampoco. Eran unos tiempos en los que todo se lo comían las traducciones del inglés. Ahora hay más apertura, pero entonces, desde Corín Tellado, las lectoras españolas habían crecido soñando con historias que SIEMPRE tenían lugar en entornos anglosajones.

El asunto es más grave si se reflexiona en que no hubo posibilidad de crear una cantera de autoras españolas, al basarse todo el negocio en traducciones. ¿Calidad? Surge cuando inviertes en ello, y no puedes exigirlo si no lo haces posible. Pero es un tema que merece su propio espacio. Ya lo trataré en otro artículo.

La cuestión es que todo eso suponía un lastre que poco a poco va desapareciendo, pero que todavía tiene su peso. Imaginaos hace unos años

Otro problema que creo que tiene esta novela, es que César Vasconcellos es un encanto de hombre. No es como Richard Arlington, capaz de mostrarse duro y cruel si lo considera necesario, César es la encarnación del ser humano que está avanzando hacia el Siglo de la Razón (o Siglo de las Luces, siglo XVIII) y eso, claro, lo hace razonable y buena persona.

Y mis piratas no eran alegres bebedores como Sparrow, claro, sino los hombres destruidos y malvados que debieron ser en realidad. Otra razón para no convencer, pese a que siempre me ajusto al máximo al principio de «Final Feliz» del romance. Faltaría más, ya está suficiente lleno de malos rollos el mundo real ;DD

Pero, bueno, a mí me encantó escribirla y disfruté mucho formando parte de la Flota de Indias. Y al menos en Amazon hubo unos cuantos comentarios con estrellitas que me alegraron el día ;DDD