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Schyler Crandall, hija adoptiva del poderoso propietario de un imperio de explotación forestal en Luisiana, abandona el hogar al sufrir la mayor humillación de su vida: su hermana anuncia en público que está esperando un hijo del novio de Schyler.

Seis años después, la joven regresa y se ve envuelta en una maraña de intrigas provocadas por la cotidicia de su hermana y por las deudas de juego de su ex novio. Sin embargo, la presencia de Cash, un enigmático cajún de temperamento rudo y apasionado, dará un vuelco inesperado a su vida…


«Odio en el Paraíso» es una de las primeras novelas románticas que leí, y una de las que más me han impactado, con diferencia. Fíjate, que la he elegido para hacer esta primera reseña de mi blog, con todo lo que se ha publicado antes, durante y después.

Reconozco que he pensado muchas veces en ella, al escribir mis propias historias, y que me causa gran envidia, porque me gustaría, alguna vez, ser capaz de describir una pasión semejante. Aunque nunca me he atrevido a crear un personaje tan fibroso como Cash, creo que puede notarse su influencia en el Javier Balboa de «El mal causado», o incluso en el Richard Arlington de «Trazos secretos».

LÍNEA ROJA
Puesto que ya tiene sus añitos voy a ser bastante directa en algunos comentarios, sin llegar al odiado spoiler. En todo caso, si no quieres enterarte de nada, no continúes leyendo. Confórmate con saber que te la recomiendo encarecidamente.

Como todas las que irán apareciendo en mi blog, en realidad, puesto que solo voy a comentar aquellas que me hayan llegado al alma de un modo u otro.

Cosillas chungas (¡pero que no perturban el disfrute general de la historia, ojo!)

Con los años he comprendido que «Odio en el Paraíso» es una novela extraña. La relación entre sus protagonistas es tan intensa, tan pasional y explosiva, que se le perdona todo. Por ejemplo, la rudeza del tipo, que es más basto que una piedra sin pulir y posesivo como él solo. Aun así, caramba, llegas a desear arrancarle la ropa con los dientes, qué cosas. Creo que no ha habido otro personaje masculino que me haya provocado sensaciones tan profundas, en ninguna otra novela que haya leído.

También, por eso, pasas de puntillas ante lo planos que son algunos personajes secundarios, como la hermana mala-mala y el cuñado tonto-tonto. No sé, será que no entiendo la maldad a ciertos niveles (a ninguno, la verdad, y menos todavía cuando no parece estar dirigida por un cerebro interesante), pero la hermana es un bicho de cuidado que no terminé nunca de creerme, quizá porque no tiene un momento de auténtica humanidad.

Y el cuñado, pues eso, corrupto y tonto. A día de hoy, no soy capaz de entender cómo alguien tan listo, tan fuerte y decidido como lo es Schyler , hubiese sido su novia en otros tiempos. Vale, en aquella época sería una niña, y se cometen errores, lo sé.

Pero, de verdad, ¿con ese? Más mezquino y débil no puede ser.

Ahí yo hubiese puesto un tipo interesante. Malvado, vale. Alguien que te hubiese gustado de no ser un cabroncete. Que te gusta, pese a ser un cabroncete. Una pena, porque no se podrá llegar a nada con alguien así, de lo único que te puedes fiar es de que va a dar una vida desdichada, porque no es capaz de querer realmente a nadie. Pero, hombre, no me pongas un pelele despreciable, que se me baja la libido solo de pensar que nuestra prota pueda haber querido besar alguna vez a semejante joya.

También me chafó un poco la historia lo absurdo del comportamiento del padre, por el enfado brutal que cogió en su momento (en el pasado) sin siquiera dar a la protagonista la opción de explicarse, lo que, claro, hubiese desmontado por completo el armazón sobre el que se construye el punto de partida para la lectora (ese regreso al hogar del que se había ido años atrás, traumatizada), bien sazonado de ausencias y desencuentros.

¿Lo mejor de «Odio en el Paraíso»?

Sin duda, el estilo de Sandra Brown, que escribe muy bien. Solo alguien con talento consigue crear un libro así.

También es cierto que no consiguió seducirme en ninguna de sus otras novelas, aunque no sabría decirte la razón. El hecho es que, esta, la he releído varias veces a lo largo de los años, pero de las otras no podría decirte ni de qué van. Hace mucho que las leí y no me llamaron la atención.

Seguramente no es culpa de Brown, ¿eh? Suele ocurrir cuando te marcas una novela que impacta en tus lectoras y con ello pones el listón muy alto. Si lo sabré yo que, en un momento dado, llegué a odiar «Trazos secretos», porque siempre comparaban con ella todo lo que hacía.

Imagino que eso mismo me pasó a mí cuando cogí otras novelas de la autora. No las recuerdo. Supongo que no tenían esa fuerza desaforada en la relación de los protagonistas, vamos, estoy convencida de ello, pero también lo estoy de que no se merecían esa indiferencia. Quizá algún día, si tengo tiempo, relea alguna de ellas, para ver qué tal. Tengo algunas.

No debo olvidarme de mencionar que la trama relacionada con la explotación forestal o la del canalla del pueblo, el hampón repugnante que tiene en su poder a la amiga negra de la protagonista (¡¡¡qué subplot más turbio, más duro, más brutal, de verdad…!!!), son estupendas.

Si te soy sincera, no estoy segura de lo que me dirían a mí si metiese algo así en mis novelas. Posiblemente, me aconsejarían que no fuese tan cruda. Y, sin embargo, esa crudeza le da muchísima vida a esa novela.

Para terminar, otro punto muy positivo es el personaje principal, Schyler, una mujer fuerte y muy interesante. Lista, excepto en lo que se refiere al cuñado, el que sorprendentemente fue su novio, tal como comenté antes. Buf. Pero, por lo demás, estupendo.

La autora te mete en su piel y comprendes perfectamente que se sienta tan atraída por ese cajún que se ha parapetado tras mil barreras porque la vida no se lo ha puesto fácil.

Pero es que, por Dios, no se puede ser más bruto jaja. Os juro que el momento «Esto es mío» no voy a olvidarlo jamás.

Por lo que parece, está descatalogado. He visto que puede comprarse de segunda mano aquí –> TODOCOLECCIÓN Qué pena que esta clase de novelas no estén siempre al alcance de las aficionadas al género.

¿Y tú, has leído «Odio en el Paraíso»? ¿Estás de acuerdo conmigo o tienes otra opinión?